La espiral de Frazer

Esta ilusión óptica fue publicada por primera vez en 1905 por J. A. Fraser. Los rombos en los extremos de las circunferencias distorsionan la perspectiva y engañan a nuestra percepción de la realidad, haciéndonos confundir las circunferencias concéntricas con una espiral.

Los pequeños triángulos situado en los círculos nos confunden y distorsionan nuestra percepción de la realidad. Ademas, el color de fondo ayuda a esta distorsión.

Tendemos a ver la imagen como un todo, somos incapaces de aislar los distintos objetos por separado. Si somos capaces de concentrar nuestra atención en un solo círculo, se puede comprobar que no es una espiral, que se trata de círculos concéntricos. Pero la manera más fácil de comprobarlo es seguir los círculos con el puntero del ratón.

Otro efecto similar es el efecto interwining , creado por el ilusionista Baingio Pinna en el año 2002. Se trata de unos círculos concéntricos formados por unos cuadrados blancos y negros que se alternan en inclinación y color. Esta disposición es la culpable de que nuestro cerebro se piense que los círculos se cruzan, cuando en realidad son concéntricos.

Seguramente, Akiyoshi Kitaoka se inspiró en ese mismo efecto óptico cuando en el año 2008 propuso la siguiente ilusión:

En este caso, los dos círculos parecen cruzarse. Esta claro que a veces, nuestro cerebro nos juega malas pasadas y no nos podemos fiar de nuestros sentidos.